PROPUESTA PARA PROYECTAR
LA DIVERSIDAD Y LA MULTICULTURALIDAD EN COLOMBIA
Por
CARLOS ALBERTO CEFERINO
Profesor
Juan Guillermo Espinal
FORMACION CIUDADANA
Facultad de artes
UdeA
Medellín, junio de 2013
PROPUESTA PARA PROYECTAR
LA DIVERSIDAD, LA MULTICULTURALIDAD EN COLOMBIA
El largo periodo de exclusión, intolerancia, racismo y discriminación
padecido por los grupos minoritarios (indígenas, negros, y ahora mujeres,
homosexuales, desplazados, campesinos) se remonta al pasado de conquista y coloniaje
hispánico, tiempo en el cual, los vejámenes, abusos, traiciones, torturas, y
castigos escarneadores, eran la constante. De este trato injurioso no se
escaparon indígenas, negros, criollos y hasta algunos españoles (el caso de
Lope de Aguirre es la muestra del inconformismo de algunos conquistadores con
la corona española). Variados también
fueron los métodos de persuasión empleados por dicha cultura colonial:
indígenas descuartizados por perros, mujeres violadas, grilletes oxidados por
largo tiempo pegados a la piel, satanización de los dioses y creencias aborígenes
o africanas, esclavitud, desplazamiento, y un largo etc.
En el siglo XIX las luchas independentistas, no se escapan a
esa serie de traiciones y luchas intestinales, que en términos generales ha
sido la oportunidad que otras naciones han aprovechado para imponer sus
intereses en Colombia, empezando por la “patria boba”, pasando por la pérdida
de Panamá, hasta la más reciente pérdida de plataforma marina con Nicaragua,
pleno siglo XXI . el papel relegado de la mujer, no alcanzaría el derecho a
votar sino hasta la década de los cincuenta, la gran brecha abierta entre vida
rural y urbana, el dogma religioso impuesto (Colombia fue un país confesional
hasta el año de adopción de una nueva constitución, 1991 ) y otras prácticas
inquisitoriales condimentaron la exclusión y la intolerancia en el país ,
famosas son las adhesiones del clero en la época de la violencia en Colombia al
partido conservador, esta actitud dogmática, parcializada y partidista se trasladó al campo de la educación, el
catecismo del padre Astete, el libro urbanidad de Carreño, eran el norte curricular de estos métodos de enseñanza.
Todos estos aspectos
aunados y recíprocamente vinculados a las crisis sociales y económicas de la
segunda mitad del siglo XX han hecho que en Colombia, a pesar del paso de un
país confesional a otro social de derechos, perviva en la práctica cotidiana,
en la epidermis de los ciudadanos, en la mentalidad y el imaginario colectivo, como
si estuviera enquistada, aun transcurridos veintidós años de la constitución de
91, esa antigua practica de excluir, segregar, estigmatizar y en general seguir
abonando los terrenos de la intolerancia y la falta de cohesión social, de un
pueblo colombiano que sigue en busca del heroico caudillo, desconociendo los
aportes de sus hombres de arte y ciencia y entronando los que lideran y sazonan
todavía la guerra y la intolerancia como lo evidencia el pasado concurso del
canal History denominado “ El Gran Colombiano”
Las estrategias para aminorar esa carga aplastante de subvaloración
por parte de dichos pueblos humanos, se han caracterizado por su grado de
perspicacia y picardía de estas culturas. a los negros por ejemplo les
prohibieron adorar a su dios Chango, por
ser visto como profano y pagano, este era considerado por los negros el dios
del trueno pero al observar que en la fiesta de la virgen de santa Bárbara , representada
por cañones , estos al sonar evocaban el trueno, los negros empezaron a adoptar
e n forma sincrética la fiesta de la virgen de Santa Bárbara como propia, al mismo
tiempo se escapaban y formaban los primeros “palenques” o caseríos libres de
negros cimarrones, esta cultura nos ejemplariza la tenacidad de estos pueblos
que aun lejos de lugar de origen perviven y conservan creencias, cantos, ritos,
y saberes permeando al mundo actual con expresiones como el jazz, los cantos,
los espirituals, etc
Vale recordar que es América el continente por excelencia de
la interracialidad, de la hibridación cultural y la multiculturalidad y es en
la reforma constitucional de 1991 en el que se reconoce Colombia como país multicultural,
a este respecto Mendoza Salazar citando a
Moreno y cia nos aclara:
“El multiculturalismo afirma que las gentes con distintas raíces
pueden coexistir y aprender a leer repertorios e imágenes de otros, así como mirar
más allá de las fronteras de raza, lengua, sexo y edad” [1]
Ahora bien ¿cómo las artes y el teatro en particular
catalizan esa brecha, esa nostalgia por el caudillo, esa perseverancia por
desconocer derechos de minorías, en general ese desconocimiento por la
diferencia? quien esto escribe está convencido que es a través de la educación
y la cultura, como formas de proyectar
el componente mestizo y diverso, que en Colombia habrá reconocimiento por el
otro, , el respeto por lo distinto, la valoración por la diferencia, y es que
en la representación teatral, como expresión artística, se observa también la
presencia de la comunicación y la correspondencia entre los hombres, ya lo
Jouvet citado por Mendoza Diana:
“el teatro es una de las primeras actividades humanas, por su
intermedio el poder creador de los
hombres se ejerce con la mayor veracidad y eficacia”[2]
Proyectar desde el teatro el conflicto cotidiano tal vez
sirva para visibilizar situaciones desapercibidas, al brindar representatividad
e inclusión a comunidades que poca voz tienen en el concierto de las
temáticas culturales, aliviando
tensiones exteriorizando resultados en prácticas intergrupales:
“Es fundamental el papel desempeñado por los grupos que
fomenten el teatro como herramienta para trabajar las problemáticas
socioculturales en el interior de las comunidades”[3]
[1] Mendoza
Salazar, Diana, Trascender la multiculturalidad, en Contarla para vivir
Memorias, medellin, ed Lealon 2012 pag
21
2 IBID pag 29
3 IBID pag 31

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